La cultura china nació en las llanuras centrales del territorio que hoy ocupa China a finales del tercer milenio antes de nuestra era. Su nombre en chino es 中国 (Zhōngguó) y significa “país del medio” o “país del centro”. Cuando los chinos dibujan un mapamundi, ésta es su visión del mundo: 

Mapamundi chino

En el mapamundi, el centro de gravedad del mundo se halla en China y en el Océano Pacífico (y no en el Atlántico, como estamos acostumbrados a ver en nuestros mapas). Esta idea de centralidad es común en otras culturas, sin ir más lejos la nuestra: “Mediterráneo” significa “en medio de la tierra”.

El Mediterráneo es un mar y eso favoreció el comercio entre las diferentes culturas mediterráneas, las cuales no sólo aprendieron a tratar las diferencias culturales sino también rivalizaron entre ellas y crearon imperios. China, en cambio, nació en el centro de un continente, dependiendo del comercio interior y no del exterior, sin necesidad de aprender a tratar diferencias culturales ni de competir con otros imperios poderosos.

En sus inicios, ¿por qué la cultura y los valores chinos fueron tan diferentes de aquellos de Oriente Próximo o de la antigua Grecia? ¿por qué se desarrolló una cultura básicamente agraria, cerrada sobre sí misma? A continuación ofrecemos una serie de aspectos que pueden ayudar a explicar parcialmente estas preguntas (los factores mentales, que también son clave en la evolución de las culturas, no se pueden incluir porque son inidentificables por los arqueólogos).

En primer lugar, fue clave la gran densidad de población. El 75% del territorio chino es montaña o desierto, lo que hace inhabitable la mayor parte del país. Ya desde sus orígenes la cultura china se desarrolló en un contexto de alta densidad de población (a diferencia de otros lugares como Mesopotamia o Grecia), lo que también es congruente con una sociedad menos individualista y más orientada hacia el grupo.

En segundo lugar, hay que añadir el gran crecimiento demográfico que pudo ser debido a un entorno medioambiental propicio, con un clima muy favorable. La naturaleza agraria de la civilización sugiere también la imposibilidad de huir de líderes coercitivos, una vez se hubiera finalizado el trabajo de preparar un campo para el cultivo.

En tercer lugar, hay que destacar la naturaleza no pluralista en los inicios de la civilización china, que pudo ser debida a la falta de invasiones extranjeras y la ausencia de varias tradiciones nacionales (en contraste con los desafíos lingüísticos y culturales de las tradiciones sumerias y acadias en la antigua Mesopotamia).

Los comerciantes chinos eran menos poderosos porque eran menos necesarios. Debido a que las principales vías de comunicación fluvial (río Amarillo, río Yangzi, río Huai) van de oeste a este siguiendo la misma latitud (en lugar de seguir un eje norte-sur), el comercio entre regiones era relativamente poco interesante porque los productos agrícolas eran muy similares.

En este sentido, la economía de mercado no tuvo el valor estratégico que existió en otras partes del mundo. Más que comercio, parece ser que existió un sistema de pago de tributos, donde las élites controlarian a los comerciantes. La falta de un mar interior como el Mediterráneo, la ausencia de buenos puertos naturales en el norte-centro de China, la inexistencia de grandes comerciantes que promovieran tanto los intercambios comerciales como los estímulos económicos, y la presencia de montañas y desiertos que separaban el norte de China de Asia Central, parecen haber acentuado la naturaleza agrícola y no comercial de la China antigua.

Si el poder económico dependía de la agricultura, los estados antiguos dependían sobre todo del control de la fuerza de trabajo más que el control sobre la tierra. El control social originalmente legitimado por lazos religiosos y de parentesco (más que en control militar o tecnológico), puede haber sido la llave para el éxito político. El mútuo apoyo entre las familias dirigentes, y el acceso al poder ancestral y a las técnicas adivinatorias (ver "El origen de los caracteres" en El idioma chino), tiene que haber sido más importante y más heredable que un mero control sobre tierra inhabitada (y por lo tanto, baldía).

 

Bibliografía