Históricamente, la supervivencia del pueblo chino ha dependido de la colectivización. Los dos grandes ríos de China, el Río Amarillo en el norte y el Yangzi en el sur, nacen en las montañas del Himalaya y recorren el país de oeste a este. Durante su recorrido estos ríos se llenan de aluviones, que aumentan los niveles de sus lechos y producen inundaciones. El río Amarillo, cuyo caudal puede llegar a aumentar un 75% pasando de los 300 m³/s a los 20.000 m³/s, ha cambiado de curso en algunos momentos de la historia, pudiendo desembocar tanto en el norte como en el sur de la península de Shandong. Para hacernos una idea, es como si el río Ebro desembocase este año en Deltebre y el año que viene en Cádiz, barriendo todo lo que encontrara a su paso. Dado que las inundaciones desastrosas han sido frecuentes en la historia china, siempre ha sido necesario construir grandes diques que las contuvieran. La última vez que se produjo este cataclismo fue en 1938.

 

Cambio de curso del Huang He

Cambio de curso del Río Amarillo. Blunden, C.; Elvin, M. Cultural Atlas of China. Oxford, Ed. Phaidon, 1988, pág. 16.


Crecida río amarillo

Crecida del Río Amarillo. 美丽中国, CTV/BBC/Travel Channel/Canal+

 

 

Además de las obras públicas, la colectivización también ha sido necesaria para la agricultura. Había que construir sistemas de regadío que abasteciesen de agua los cultivos del seco norte del país (cuna de la civilización china), y se tenía que coordinar el cultivo del arroz característico del sur de China. El arroz es un cereal muy rentable en términos alimentarios capaz de producir hasta tres cosechas anuales, pero que exige mucha mano de obra.

 

Cultivo de las terrazas de arroz  cultivo de las terrazas de arroz 

Cultivo de las terrazas de arroz. 美丽中国, CTV/BBC/Travel Channel/Canal+

 

Una cultura basada en la agricultura ayudó también a desarrollar una psicología social basada en la cooperación, y en la primacía de los intereses del grupo sobre los de los individuos. Si la comparamos con una cultura basada en la caza, donde los cazadores con más éxito tienen derecho a un trato diferenciado debido a su mayor aportación de alimento al grupo, encontramos en esta un mayor desarrollo del individualismo. No es casualidad que las culturas de la caza desarrollaran mitologías con héroes, y que las culturas del arroz no lo hicieran: a la tradición china le interesaban más los estereotipos modélicos que los héroes excepcionales, y el culto a los antepasados y el lugar que cada uno ocupaba en el linaje familiar funcionaban como antídotos a las aventuras personales de dioses y difuntos.

La colectivización necesitaba un gobierno central fuerte, con un ejército poderoso que monopolizara el uso de la fuerza (obligando al pueblo a trabajar en las grandes obras públicas) y que defendiera el superávit agrícola contra las incursiones de las tribus nómadas que rodeaban el país. Al mismo tiempo, exigía una clase burocrática encargada de coordinar las obras públicas, la gobernación y la distribución de los recursos. En un Estado agrario, donde el control de la fuerza de trabajo es más importante que el control de la tierra, es imprescindible censar la población y en China los primeros censos se remontan al s. I después de Cristo (en Europa, tendríamos que esperar hasta el s. XVI). Para monopolizar los ingresos por impuestos (todos los ingresos van a las arcas del Estado y no a otras manos), para saber el número de personas disponibles para las obras públicas y para formar un ejército, primero se tiene que contar la población.

Gobierno central fuerte, ejército, burocracia y recaudación de impuestos centralizada, estos son los fundamentos del Estado-nación que en Europa no se institucionalizarían hasta la Paz de Westfalia (1648), pero que en China se dieron ya a principios de nuestra era. Junto con otros factores, esto nos da una pista importante de por qué no hay democracia en China.

 

Bibliografía