Entrada a la Ciudad Prohibida

Ninguna ley fatalista asegura a un país desarrollado la democracia, ni condena a un país pobre o en desarrollo a la dictadura. La conocida secuencia de “desarrollo económico – crecimiento de una clase media más educada – fortalecimiento de actitudes más favorables a la democracia – democracia” es un modelo simplista. Hay que tener en cuenta multitud de factores: las estrategias políticas de las élites, las actitudes de los ciudadanos, las relaciones entre los factores sociales y los económicos. Por lo tanto, todavía es demasiado temprano para decir si en China se podrá establecer un sistema democrático en un futuro cercano.

En 书香 (shū xiāng) queremos reflexionar sobre un posible futuro democrático en China, pero sin perdernos en sutilezas ni realizar hipótesis sin base real. Simplemente, describiremos algunos de los aspectos sociales y políticos a tener en cuenta para que China iniciara una trayectoria más democrática. 

Para ello, empezaremos describiendo un caso muy cercano: la transición política en la España de 1977. Esto nos ayudará a discernir mejor la extraordinaria complejidad que supone una transición democrática (ver apartado "Ejemplo: la transición política española"). A continuación, en el apartado "El caso chino", describiremos brevemente algunos aspectos claves en la China actual: el mundo rural, la ideología, la ausencia de instituciones religiosas y no religiosas de gran impacto, la falta de separación entre Gobierno y Estado, y la legitimación del poder. Finalmente y en el mismo apartado de "El caso chino", haremos un pequeño inciso para remarcar aspectos impresionantes que los chinos han conseguido sin democracia. A pesar de la falta de derechos constitucionales en China, no podemos dejar de reconocerles grandes méritos como el haber sacado a más de 500 millones de personas de la pobreza durante los últimos 30 años, hecho que no tiene parangón en ningún país en la actualidad sea o no democrático.